miércoles, 7 de septiembre de 2016

La importancia de los hábitos de vida saludables en la infancia

QUIERO UN HIJO INGENIERO, ABOGADO, MÉDICO... 
¿Y POR QUÉ NO UN HIJO SANO?

Iago López Gálvez
Médico de Familia

A lo largo de mis años de ejercicio, como médico y como padre, he podido constatar que entre todas las preocupaciones que afectan a los padres, existe una claramente mayoritaria: que su hijo sea inteligente, tenga un buen trabajo... En definitiva, que tenga "éxito en la vida". Las razones para dichas aspiraciones me parecen legítimas y obvias. Y también observo que, con dicha finalidad, existe un gran interés por todo tipo de actividades extraescolares de contenido más o menos intelectual o teórico: clases de idiomas, clases adicionales de asignaturas "duras", clases de música... etc.

Sin embargo, el desarrollo físico del niño, aparentemente tiene muchísima menos relevancia para muchas de estas familias, y considero que es un gran error, y nuestras tasas actuales de obesidad infantil(1) y (2), claramente superiores a las de generaciones anteriores, así parecen demostrarlo.

Cuando hablamos de obesidad infantil, no estamos hablando de un aspecto meramente estético: estamos hablando de un síndrome clínico que se asocia a una mayor morbilidad y mortalidad precoz en la vida adulta.

Si queremos que nuestro hijo sea un futuro adulto sano, será mucho más fácil si los hábitos de vida saludables los ha adquirido en la infancia que si tiene que adquirirlos in novo en la vida adulta.

Yo también quiero que mi hija sea una persona de éxito, pero antes que eso, quiero verle envejecer sin problemas de salud. No todo está bajo nuestro control, pero la prevención cardiovascular (que sigue siendo la primera causa de muerte en España, y una de las primeras de invalidez), .

Estos son algunos de los objetivos en la adquisición de hábitos de vida, aunque en este artículo nos centraremos sobre todo en los dos primeros, que tienen una importancia capital en la prevención de riesgo cardiovascular:

1) Desarrollo de una vida activa: existen distintas opciones a las que podemos recurrir: desde el usar parte de la agenda extraescolar de la semana para realizar algún deporte, el participar en torneos deportivos de fin de semana, o la que en mi opinión es la mejor de las opciones posibles: las actividades en familia.

¿Por qué el deporte en familia?

Realizar una actividad en familia (una caminata, un paseo en bici, un partido de algún deporte en familia), presenta beneficios adicionales: nos permite dedicar tiempo de calidad para estar con nuestros hijos, de modo que estamos también colaborando al desarrollo emocional del niño, y, sobre todo, no olviden la importancia del aprendizaje por modelado o por imitación: Usted, durante muchos años, va a ser el ídolo de su hijo, su referencia, su modelo de imitación. Para un niño será mucho más fácil entender la actividad física como algo deseable si sus padres también son activos, del mismo modo que si queremos fomentar la lectura, nuestros hijos nos deben ver leyendo.

En caso de practicar algún deporte en el colegio o en torneos, es preferible que sea un deporte de su agrado más que del nuestro (siempre que sea seguro), porque debe entender la actividad como un placer y no como una imposición. Y un consejo fundamental: el objetivo del niño no es ganar; es divertirse. No induzca en su hijo la presión de ganar para satisfacerle, y sobre todo, recuerde una vez más el aprendizaje por modelado: su hijo no aprenderá nada bueno si le ve insultando o lanzando mensajes sexistas al árbitro o al equipo rival.

Otro aspecto no menos importante, aparte del deporte, es evitar el abuso de actividades sedentarias, limitando el acceso a las horas de televisión, tablets, etc. Un uso excesivo de éstos, induce hábitos de vida sedentarios, pero también puede repercutir en otros aspectos, como la capacidad de atención del niño. Es francamente difícil para un profesor captar la atención de un niño que está acostumbrado a impresionantes despliegues de imágenes y sonidos durante largas horas del día, además de que será un niño con sus necesidades motoras sin saciar, dando lugar a patrones de comportamiento en clase que erróneamente se pueden confundir con un verdadero TDAH.

En caso de poder elegir, en general será preferible que el niño dedique parte de su tiempo de ocio (por ejemplo) a actividades en un parque infantil comunitario y con las debidas medidas de protección, en el cual puede saciar sus necesidades de actividad y al mismo tiempo sus necesidades sociales, con otros niños. Recuerden: ocio activo. La mayor parte de los niños tienen una mayor oferta de ocio sedentario.

2) Adquisición de hábitos alimentarios adecuados: De nuevo, si es posible, comer en familia y comer sano. Es tiempo de calidad en el que podemos conversar con nuestros hijos, y, también, es conveniente predicar con el ejemplo: si papá o mamá rechazan las verduras, la fruta, el pescado, etc... estaremos transmitiéndole a nuestro hijo un mensaje (no verbal, pero un mensaje) de que ese alimento no es deseable.

Para la merienda, y en general las comidas que el niño vaya a realizar fuera de casa, es también preferible el consumo de piezas de fruta, o un simple bocadillo hecho en casa, y deberíamos evitar en lo posible el uso de bollería industrial y las chucherías. Con carácter general, podemos afirmar que ese tipo de alimentos no tienen nada que aportar sanitariamente al niño, al margen de una fuente de calorías de absorción rápida (no poseen ningún aporte de proteínas, vitaminas, oligoelementos, o ácidos grasos de alto valor biológico, que sean privativos de ellas). El nivel de actividad de muchos niños es tan alto, que muchos "se pueden permitir" el consumo de estos alimentos, pero si adquieren el hábito de consumirlos regularmente, será muy difícil que pierdan ese hábito de mayores, que es cuando este tipo de alimentos van a pasar factura.

3) Prevención de hábitos tóxicos (alcohol, tabaco, drogas). Tal vez uno de los objetivos más peliagudos, pero de nuevo, un niño con un buen desarrollo emocional, una buena comunicación con sus padres y con vida activa va a tener menos tendencia a canalizar sus problemas mediante el abuso de sustancias (3).

4) Hábitos de higiene clásica: Inculcar la importancia del cepillado de dientes, muy particularmente antes de acostarse, y el lavado de manos antes de las comidas.

5) Prevención de las quemaduras solares en la infancia. Una quemadura solar aguda en la infancia duplica el riesgo de melanoma. Es nuestro deber proteger a nuestros niños en edades tempranas, y educar en la protección solar a medida que desarrollan autonomía.


EN RESUMEN....

Estas son algunas guías generales, y algunas son más factibles que otras, dependiendo de la situación de cada familia, de su vivienda, de su horario laboral, de la red de apoyo familiar ¡e incluso de la climatología! Algunos padres tienen trabajos tan exigentes que sólo pueden ver a sus hijos en contadas ocasiones, y otros recurren a las actividades extraescolares, simplemente porque no disponen de una red de apoyo familiar para cuidar de su hijo a ciertas horas.

Pero no deberíamos dejar que nuestra pereza o nuestra comodidad se interpongan en la salud de nuestro hijo. Sí, es más cómodo quedarse en casa viendo la tele y dejar al niño jugando con la tablet para que no desordene y no se ensucie. Sí, es más cómodo comprar una bolsa de chuches que prepararle la merienda todas las mañanas y todas las tardes. Pero, al final, la salud de nuestro hijo debería primar sobre nuestra comodidad.

Todo énfasis que pueda poner es poco: participe en la alimentación de su hijo, participe en el ocio activo de su hijo. Su hijo sólo va a tener una infancia... ¿de verdad se la quiere perder? Yo no.




Referencias:

(2) Encuesta Nacional de Ministerio de Sanidad http://www.msps.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/

del uso indebido de drogas https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiZz5Ww5v3OAhWG0xQKHR_0BxkQFggoMAE&url=https%3A%2F%2Fwww.unodc.org%2Fpdf%2Fyouthnet%2Fhandbook_sport_spanish.pdf&usg=AFQjCNFY-pLVhh1EWwpEJWC5buEbFQ7WFg&sig2=EIMRTnshHucVH4M6khPgjQ&bvm=bv.131783435,d.d24

Otra bibliografía relevante:

Informe final del estudio INDEFICS: