lunes, 1 de agosto de 2016

La importancia de detectar hábitos orales incorrectos en la infancia

Vanessa de la Torre Aldao.
Logopeda Col 15/0397.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las maloclusiones constituyen la tercera patología más frecuente en salud bucodental. La mayoría de los pacientes afectados muestran evidencias de esta patología desde la infancia y pueden ser asociadas de forma directa con la presencia de hábitos orales incorrectos.

Basándonos en el hecho que la función hace la forma, y la forma hace la función, y reconociendo estos hábitos como parafuncionales, capaces de alterar la forma normal de los maxilares en los niños, es de vital importancia definirlos para poder detectarlos a tiempo, antes de que se establezcan como obstáculos o interferencias en su desarrollo orofacial.


¿Qué es un hábito oral?
Se define como hábito la costumbre o práctica adquirida por la repetición frecuente de un mismo acto. En un primer momento se realiza de forma consciente y, por repetición, se convierte en un automatismo en el futuro.

La respiración nasal, la masticación, el habla y la deglución, son hábitos considerados fisiológicos (no patológicos), conocidos también como funcionales. Por otro lado, nos encontramos los hábitos no fisiológicos o no funcionales, los cuales actúan de forma negativa en nuestro sistema estomatognático (la región oral y facial).

Ejemplo de maloclusión con sobremordida,
un hallazgo frecuentemente asociado a
hábitos orales como la succión digital


Los hábitos orales no funcionales que nos encontramos más frecuentemente y que pueden conllevar deformidad o patologías, son la interposición lingual en el momento del trago, la succión labial en el momento del trago, la succión digital (chuparse el dedo, pudiendo ser el pulgar u otros dedos) y la respiración exclusivamente bucal.

La duración, la frecuencia y la intensidad del hábito son variables moduladoras importantes en el desarrollo normal de las estructuras y funciones orofaciales y bucodentales.

Por lo tanto, es importante detectar a tiempo cualquier tipo de hábito oral no fisiológico e incidir en él, reeducando la deglución y creando nuevos patrones neuromotores de comportamiento a la hora de deglutir y llegar a una generalización de los mismos a través de una intervención Miofuncional Orofacial.