martes, 30 de septiembre de 2014

Charla sobre os Riscos cardiovasculares da Carreira a pé

Dentro das Accións formativas do programa Circuito de Carreiras de Pontevedra (CCCP), ofrecerase, o vindeiro día 9 de Outubro, unha charla sobre medicina e deporte que contará coa colaboración de Fernando Huelin Trillo, médico do CGTD e do Centro Médico Pontevedra como ponente, co título "Riscos Cardiovasculares da Carreira a Pé", así como Jonathan Cancela, adestrador de triatlón do mesmo CGTD de Pontevedra, que aportará o tema: "Non só é correr. Adestramento complementario para a carreira".

Organizado polo Concello de Pontevedra e o IMD de Pontevedra, terá lugar o vindero 9 de Outubro, ás 20:30 horas, no Casino Mercantil de Pontevedra, con entrada de balde até compreta-lo aforo.

Terapia neural. Bases históricas y fisiológicas.

Rita de la Iglesia Martínez
Médico de Familia
Máster en Terapia Neural


    La Terapia Neural se basa en el tratamiento a través del sistema nervioso, especialmente el vegetativo. El sistema nervioso se extiende como una amplia red por todo el organismo, relacionando los distintos órganos y sistemas. Es, por lo tanto, el gran integrador de toda la información que llega a las células a través de la matriz extracelular o sustancia básica. Cualquier irritación que afecte a una parte de esta red repercutirá en la totalidad, provocando una alteración en los lugares donde haya una predisposición para ello. El objetivo de la Terapia Neural será neutralizar estas irritaciones que, afectando al tono neurovegetativo, desencadenan la enfermedad; estimulando y bloqueando las aferencias y eferencias simpáticas para normalizar la perfusión de los tejidos.

    Esta neutralización se consigue aplicando un anestésico local a bajas concentraciones en los lugares donde el vegetativo ha sufrido la lesión. De esta forma se tratan los bloqueos que alteran el intercambio de información y se pretende reactivar los mecanismos reguladores para que el propio organismo produzca sus propias reacciones curativas.

Bases históricas y fisiológicas de la terapia neural:

    Múltiples estudios desde 1883 de Koller, Pauvlov, Speransky, Spiess, Head, Leriche, entre otros, conforman las bases de la actual terapia neural.

    En 1924 Ricker demostró mediante distintos experimentos que las modificaciones patológicas celulares están relacionadas con el simpático perivasal y con el sistema básico. El estímulo patológico necesario para generar una patología celular no siempre se inicia en la propia célula, sino que puede surgir en el simpático, es exactamente igual si se trata de un estímulo físico, químico o microbiano. Y parece que el simpático muestra una memoria o inercia para estímulos patológicos, los cuales podemos borrar mediante la terapia neural.

    Los hermanos Huneke en 1925, descubren de forma casual el efecto de la procaína sobre las migrañas de su hermana, hasta entonces resistentes a toda medicación. Después de inyectarle de forma intravenosa atophanil (un antirreumático), por consejo de un colega médico, durante uno de estos episodios de migraña, observan sorprendidos cómo desaparece la migraña junto con síntomas adicionales, inclusive una depresión que padecía. Durante la posterior investigación del fenómeno, se dan cuenta que el atophanil se comercializaba de dos maneras, una para administración endovenosa y otra con procaína para la inyección intramuscular, y que por error habían inyectado de forma endovenosa la preparación intramuscular (con el anestésico). El efecto logrado sugería que la procaína no había actuado por su efecto principal (supresión anestésica del dolor), sino por un efecto adicional desconocido. Por ello comienzan a investigar mediante la administración empírica de procaína de forma aislada en piel, músculo y zonas periostales, en distintos pacientes, para demostrar que era la procaína la que provocaba la modificación en el sistema vegetativo, y lo relacionan con procesos eléctricos que fluyen de alguna manera por vías neuro-vegetativas.

    La Terapia Neural forma parte de las terapias reguladoras y está sujeta al mecanismo estímulo-reacción, el estímulo se aplica mediante el piquete de la aguja y la inyección de un anestésico local, (el más habitual, la procaína, muy diluida con suero), buscando puntos interferentes en el cuerpo a los que se llega tras una historia de vida exhaustiva. Se aplica desde el nivel de pápulas hasta pinchar ganglios como el celíaco, estrellado, ciliar etc…

    Las células tienen un potencial de reposo de 40 a 90 mv gracias a ciertas proteínas transportadoras de iones. Ciertos estímulos hacen caer su potencial provocando su despolarización, y a continuación este potencial de membrana se recupera mediante dichas proteínas y gracias a la energía procedente mayoritariamente del metabolismo de oxígeno. Pero si los estímulos irritativos son muy potentes o continuados, la célula puede perder esta capacidad de respuesta y permanecer despolarizada de forma permanente, volviéndose focos de impulsos interferentes.

    El anestésico local provoca una carga eléctrica en los tejidos de 290mV que eleva directamente el potencial de membrana, impide la despolarización de esta al impedir la permeabilidad del Na+, lleva por lo tanto a la repolarización de la célula, la estabilización eléctrica de la membrana y la recuperación funcional de la misma.

    Por ello, el uso de la procaína en anestesia y en terapia neural difieren: Si el objetivo de la anestesia local es eliminar el dolor a través de la interrupción del impulso nervioso doloroso aferente con anestésicos potentes, la terapia neutral busca la repolarización de las membranas en terrenos interferidos o interferentes, y para ello usamos anestésicos de baja potencia y en menores concentraciones y cantidades.

    La procaína y la lidocaína son los anestésicos locales con menor y más corto poder anestésico, menor fijación a proteínas, menor toxicidad y más rápida eliminación. La procaína, el más usado, es un éster, con una duración de efecto de 20-30 minutos, y se hidroliza en el plasma por medio de la pseudocolinesterasa, desdoblándose en PABA, acido paraaminobenzoico (se excreta el 80% libre o conjugado por orina) y el DEAE, dietilaminoetanol (excretado el 30% por orina y el resto metabolizado en el hígado).

    En la terapia neural se utiliza un solo fármaco, siempre el mismo, sea cual sea el proceso, la especificidad la aporta el propio enfermo con su particular historia, antecedentes, interferencias, que son las dianas del tratamiento.

    Con respecto al perfil de seguridad, las posibles complicaciones de esta terapia son escasas, y cuando se dan surgen por el fármaco empleado (procaína y lidocaína, ambos ampliamente experimentados durante décadas), fundamentalmente por alergia al fármaco o sus metabolitos, o bien por defecto de la técnica de aplicación.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Protocolo de actuación del Servicio de Atención Infantil

Cecilia Otero Dadín
Psicóloga experta en Neuropsicología

El Servicio de Atención Infantil del Centro Médico Pontevedra aúna dos unidades de intervención: la Unidad de Atención Temprana, que atiende a niños entre 0 y 6 años de edad, y la Unidad de Atención Infantil, para niños a partir de los 6 años de edad. Ambas unidades están formadas por profesionales que llevan a cabo la atención integral del niño: pediatra, neuropsicóloga, psicóloga, logopedas y terapeuta ocupacional. Estos profesionales evalúan e intervienen sobre las alteraciones del desarrollo detectadas en los niños de cualquier edad. ¿Cuándo un padre debe contactar con nosotros?

Las vías por las que nos llegan las primeras señales de alarma acerca del desarrollo de nuestros hijos son múltiples. Puede ser el pediatra el que advierta que hay un retraso o una alteración en el desarrollo del niño, puede ser la guardería o colegio los que informen de que algo no va bien, o podemos ser nosotros mismos los que veamos algo en nuestro hijo que nos resulte extraño o nos llame la atención. Una vez detectado esto, el siguiente paso sería contactar con un equipo de atención específica.

Los equipos de atención temprana o atención infantil tienen como objetivo establecer el perfil de desarrollo global del niño, para a partir del mismo detectar posibles retrasos o alteraciones, y diseñar un plan de intervención adaptado a las necesidades particulares de cada niño. Pero, ¿cuáles son los pasos a seguir?

Una vez se ha hecho la derivación al equipo de atención específica, los padres establecen el primer contacto con el mismo. A partir de aquí, lo que ocurre es lo siguiente:
  1. En la primera visita de los padres al centro, se recogen los datos de contacto, se realiza una primera entrevista donde se recoge información acerca del estado biológico, psicológico y social del niño, y se les informa sobre el funcionamiento del centro.
  2. Posteriormente, en una segunda cita, se realiza la valoración integral del desarrollo del niño. La psicóloga valora el estado cognitivo, adaptativo y social del niño, utilizando un amplio abanico de pruebas estandarizadas, y de estrategias de observación. Normalmente, es necesaria también la valoración por parte de otros profesionales, como logopeda y terapeuta ocupacional que, en citas sucesivas, valoran las áreas comunicativas, psicomotoras y sensoriales del niño. Además de la información obtenida de los padres y de la propia valoración, también se suele recoger información proveniente del centro educativo al que asiste el niño, por lo que es habitual que el equipo de valoración se entreviste con el tutor, el orientador y el personal de apoyo específico del colegio o guardería. 
  3. El equipo de evaluación se reúne y pone en común las observaciones realizadas. Se elabora un informe en el que se describen con detalle las condiciones físicas y psicológicas del niño, y la necesidad o no de asistir a tratamiento. Si el tratamiento es necesario, el equipo diseña un plan de intervención personalizado y adaptado a las necesidades individuales de cada niño. Este plan se desglosa en objetivos a corto y largo plazo y en actividades que ayuden al niño a alcanzar el grado de desarrollo adecuado.
  4. Se cita a los padres a una nueva consulta en la que se les entrega el informe realizado, y se les explica con detalle. En esta consulta se les expone el plan de intervención necesario, de ser el caso, resolviendo todas las dudas que puedan surgir.
  5. El plan de intervención se pone en marcha. Durante el mismo, el equipo de intervención se pone en contacto, de nuevo, con el centro educativo, para intentar aunar objetivos y coordinar las intervenciones. Asimismo, se informa a los padres periódicamente de la evolución del niño, así como de las actividades que ellos pueden realizar en casa para reforzar lo trabajado en el centro.
  6. Los objetivos planteados se revisan con cierta periodicidad. Si surgen necesidades nuevas, estas son incorporadas al plan de intervención, flexible y adaptable a cada momento evolutivo. Una vez alcanzados los objetivos y en ausencia de nuevas necesidades terapéuticas, el equipo de intervención, de acuerdo con la familia y el personal educativo, plantea el alta terapéutica.
  7. Una vez dada el alta, se realizan revisiones periódicas, en las que se comprueba el mantenimiento de los objetivos alcanzados. La periodicidad de estas revisiones va a depender de la edad del niño y de la naturaleza de las alteraciones del desarrollo trabajadas en su momento.
El objetivo principal de este procedimiento es acompañar al niño y a la familia en el camino hacia un desarrollo lo más adaptativo posible, escuchando siempre las demandas tanto de la familia como del centro educativo, y, por supuesto, velando en todo momento por el bienestar integral del niño. 

Si necesitas más información, o tienes dudas acerca de la necesidad de realizar una valoración, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te daremos una primera cita informativa gratuita, en la que puedes exponernos el caso de tu hijo y podremos asesorarte sobre el mejor procedimiento a seguir.

Puedes ponerte en contacto con nosotros en nuestra recepción o llamando al 886 20 20 30.